¿A ti te pasa? ¿No? ¿A ti tampoco? ¿Ni a ti? ¿Y a ti? Seguro que sí.
Tienes que saber de qué estoy hablando. Caminas por la calle, tranquilamente, vas a lo tuyo pero, a la vez, eres consciente de cuanto pasa a tu alrededor. Hay calles, calzadas, árboles, farolas, papeleras, un banco de vez en cuando, edificios, lo normal, vaya. ¡Ah!, y gente. Personas que van y vienen, solas o en parejas o en grupos, cruzan, charlan, consultan su móvil, suben a la acera, se sientan en un banco... Personas que a veces te miran distraídamente, o no, que sortean un obstáculo para pasar,...........
¡Qué bonito! La vida transcurre a tu alrededor y casi sonríes porque la humanidad puede llegar a parecerte grata, y piensas "¡Qué agradable!".
Sin embargo, estás alerta. En cualquier momento puede ocurrir. Casi lo estás ignorando, como creyendo que son imaginaciones tuyas. Pero no te fías, conque estás preparada por si.
Y de repente, efectivamente, ahí está, se mueven, caminan, vienen hacia ti, avanzan, se acercan, están casi a tu altura. ¿Te ignoran? ¿No te ignoran? ¿Te han visto? ¿No te han visto? Están cada vez más cerca, cerquísima. En el último segundo consigo que no me atropellen apartándome con rapidez, trastabillando y a punto de tropezarme, me pego a la pared y los esquivo. ¡Uf! ¡Por los pelos! Tal como lo temía, no me han visto. No me veían. ¿Seré invisible a esta edad?
